ECONOMÍA DEL PENSAMIENTO – EL PENSAMIENTO CRITICO DE LOS MILENIALES.

“NUEVAS ENERACIONES PROFESIONALES”.

MSc: ALICIA PAZ MEZA

apaz@conjuri.hn

alipaz57@gmail.com

La historia del pensamiento económico refiere a la forma que ha evolucionado las ideas a lo largo de la historia; razón por lo que afirmamos que la historia económica puede ayudarnos a entender por qué surgen algunas corrientes de pensamiento. Al revés, la historia del pensamiento económico puede facilitarnos el entendimiento del desarrollo del pensamiento crítico milenial en la era digital.

Desarrollar un pensamiento crítico implica reflexión, creatividad, análisis, compromiso y debate para rechazar las explicaciones fáciles y superficiales y saber diferenciar una fakenews de una noticia contrastada y un sabio de un impostor. “Es fundamental educar desde la esencia, desde unos valores claros que lleven a la reflexión, al autoconocimiento y al deseo de hacer de nuestro mundo un lugar mejor”.

“Necesitamos a expertos que nos ayuden y referentes en los que podamos confiar, pero cada vez se nos hace más difícil dar con ellos. Quizá porque en el mundo de la comunicación digital hay poco espacio para el pensamiento crítico y demasiado para el análisis efectista: cuanto más rápido y más ingenioso eres en Twitter, más éxito tienes”, reflexiona el experto en estrategia personal.

Cuando a Daniel Kahneman, padre de la economía del comportamiento, se le pregunto en un reportaje qué sesgo (error sistemático) eliminaría de la conducta humana si pudiera, este señaló sin dudar el «exceso de autoconfianza”, sin lugar a dudas este comportamiento humano es uno de los factores que tiene alta incidencia en la educación y por lo cual hoy en día existe un 80% de jóvenes que carecen de pensamiento crítico a la hora de enfrentarse al «mar de información» que les ofrece internet. No obstante es de reconocer que las nuevas generaciones llámese estas mileniales, net y z . Para ellos, saber de tecnología implica tener claro qué hacer si se bloquea sus dispositivos, usar bien un teclado y armar un buen perfil entre otros, para esas generaciones saber tomar una decisión en la búsqueda de información la resumen en tomar la misma del primer sitio web que les aparece, ignorando así que lo que realmente necesitan es saber cómo moverse en un mundo lleno de información, cómo tomar decisiones y pensar críticamente, razón esta que nos lleva definir que, el comportamiento de estas nuevas generaciones es instrumental, es decir, tiene que ver directamente con el soporte, con la herramienta, más no es algo de carácter ”analítico», situación está que es preocupante para el sistema educativo como el económico, a razón de que si bien es cierto el Internet puede mejorar la calidad del educando, también es más cierto que este en algunos casos puede revertirse en su contra, por lo fácil que es acceder a esa fabulosa herramienta, a sabiendas que las nuevas generaciones por el exceso de autoconfianza  no se detienen a analizar ni a interpretar lo que allí se les trata de empeñar.

Es de reflexionar que Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), están por definir las competencias digitales. «Se trata de competencias que tienen que ver con la reflexión, el pensamiento crítico y la creatividad, razón por lo que el papel de los padres y docentes deben interesarse por las tecnologías, a pesar de que los jóvenes saben más del manejo instrumental y ayudarlos a desarrollar capacidades mentales que les facilite tener un saber reflexivo y crítico más que necesario para vivir en la cultura digital.

Esta reflexión me retrotrae un análisis sobre la economía del pensamiento expuesto por Carlos Scartascini, economista argentino y líder del grupo de Economía del Comportamiento del BID, quien expone que; en muchas situaciones de decisiones complejas (a quién votar, dónde invertir) seguimos suponiendo que las personas actúan racionalmente cuando está claro que no. «Aun cuando compran un té o café caliente hay que darles una taza con el mensaje de ‘cuidado que está caliente’, a pesar de que quemarse tiene un costo alto e inmediato.

Esta es la razón del porqué de esta reflexión, reconociendo además la necesidad de estudiar el sesgo de la economía del comportamiento, por el exceso de autoconfianza y la aversión a la pérdida, sesgos más famosos y estudiados entre otros, por considerar que las derrotas o fracasos son las que más duelen en mayor proporción de los resultados exitosos.

Reflexionar sobre el pensamiento crítico y análisis de la información que circula por internet, denota la gran necesidad de educar a las nuevas generaciones, sobre la enorme cantidad de información, misma que no puede ser aceptada a priori, sino que necesita ser procesada, con criterio y análisis para ser aprovechada. El estudiante, el profesional y, cualquier otra persona, no debe conformarse en permanecer pasivo, respecto a la información que recibe, ni contentanse con seguir el ritmo de los acontecimientos, sino que debe involucrarse, al menos al análisis crítico del contenido, para lograr mejor comprensión de la información y, tener mayor dominio del tema.

Logar un pensamiento crítico en las nuevas generaciones sobre el uso de la información que circula por internet, es uno de los factores más fustigantes para la formación y el ejercicio profesional hoy en día, partiendo del punto de vista de necesidad social de contar con personas formadas que den aportes válidos a la evolución disruptiva de las actuales tecnologías, situación que sólo puede darse en sentido positivo si los integrantes tienen la suficiente competencias para no limitarse a seguir las tendencias, sino a ser causa de las mismas.

Ello es la necesidad imperante de contar con nuevos profesionales que tengan las competencias adecuadas, tanto genéricas como específicas, para aprender a adaptarse a los cambios, así como para ser causa de ellos. Entre estas competencias se destaca: La Economía del Pensamiento y el Pensamiento crítico, como la cualidad indispensable para desarrollar un análisis en la búsqueda correcta de las soluciones y progreso social.

Este énfasis es la necesidad social del desarrollo de esta era digital, considerando que el Internet puede ser útil de tres maneras: “Como apoyo a la enseñanza tradicional, “Como complemento a ella”; Como sustituto de esa enseñanza escolarizada o presencial”.

El desarrollo de la competencia del Pensamiento Crítico puede ayudar a afrontar algunos de los retos determinados; prueba de ello es la mención expresa en el comunicado de la Conferencia Mundial sobre la Educación Superior (UNESCO, 2009), donde se propuso una intensificación de los procesos interdisciplinarios, junto a la promoción del Pensamiento Crítico y la Ciudadanía Activa. Todo con el propósito de reflexionar sobre el papel de la metodología de formación universitaria basada en el desarrollo de competencias investigativas, así como su relación con el desarrollo de economía del pensamiento humano y el pensamiento crítico cibernauta (estudiantes), quienes en un futuro ejercerán una profesión.

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